De intercambio en Madrid

Las aventuras de un SICUE gallego en la Villa y Corte

19.9.06

Del "Libro Negro" de mi abuela...

- Señales de la muerte próxima
Conviene que el que asiste al enfermo tenga conocimiento de las señales de muerte inminente, para que así pueda con más oportunidad auxiliar al enfermo próximo a expirar. Ls principales señales son: cuando falta el pulso, o está intermitente o intercadente; cuando tiene la respiración anhelosa; cuando sus ojos están hundidos y vidriosos, o más abiertos de lo acostumbrado; cuando se pone la nariz afilada y blanquecina en la extremidad; cuando sopla a manera de fuelle; cuando se pone de rostro pajizo, cárdeno y amoratado; cuando se baña la frente de un sudor frío; cuando el enfermo coge las hilachas y pelusillas de las sábanas; cuando se enfrían todas las extremidades; etc.
Las señales más próximas de que el enfermo va a expirar son: la respiración intermitente o lánguida; la falta de pulso; la contracción o rechinamiento de los dientes; la destilación a la garganta; un débil suspiro o gemido; una lágrima que sale por sí misma, y el torcer la boca, los ojos y todo el cuerpo. Cuando el enfermo se halle en alguna de estas últimas señales, entonces el que le asiste le sugerirá con fervor y frecuencia, y con la voz algo más recia, las jaculatorias siguientes:
En vuestras manos, Señor, encomiendo mi espíritu...
Camino recto y seguro para llegar al cielo. San Antonio Mª Claret. Editorial Librería Religiosa. Barcelona, 1941. 40º edición.
Es un estracto de un libro de oraciones de mi abuela, auténtico superventas de su época. Mi abuela solía releer este fragmento a diario, y cuando en el pueblo algún vecino estaba próximo a morir acudía a su casa a recitarle las oraciones aconsejadas. Ahora la gente acostumbra a morir sedada y rodeada de cables en la cama de un hospital, casi como cuampliendo uno más de los múltiples trámites a los que estamos esclavizados; ojalá que los que me leéis y yo mismo podamos disfrutar de este otro tipo de cuidados paliativos...